Revive lo que comía Josep Pla y en su mesa
Josep Pla es el prosista más importante de la literatura catalana contemporánea, gracias a ser el autor más leído de la literatura en catalán 25 años después de su muerte. Su original y extensa obra literaria, abarca seis décadas y más de 30.000 páginas, y se trata de un autor consagrado, esencial en la modernización de la lengua catalana y en la divulgación de las costumbres y tradiciones locales. Existe el Premio Josep Pla, que se concede junto al Premio Nadal.
Pero es que sucede que Figueres es el único lugar del mundo donde existe la mesa Josep Pla y se encuentra en el restaurante El Motel del Hotel Empordà. Pla se convirtió en asiduo del establecimiento a finales de los 60 y a principios de los 70, siempre acompañado porque debían llevarlo a todas partes: Josep Pla no tenia carnet de conducir. Así que si deseas darle una pátina de distinción a una comida con personas de ámbitos culturales o demostrar tu conocimiento profundo del Empordà, no te queda otra que reservar la mesa Pla, la 26.
Desde ella se domina todo la sala: en un rincón pero justo en medio de la sala, pegada a una vitrina. Allí sentado, también puede verse la entrada previa al comedor y, además, se orienta hacia la terraza: parece como si a Pla le gustara tenerlo todo controlado... Es emocionante poder comer o cenar sabiendo que era su mesa.
Jaume Subirós (chef y actual gerente) explica que, a pesar de ser un gran gourmet, comía platos muy suaves, pues no todo el mundo sabe que casi no le quedaban dientes. Por esta razón sus comidas solían ser la sopa de tomillo, los tordos, la perdiz a la col o el bacalao a la muselina de ajo, y de postre, flan. Todo siempre regado con vino del Empordà y para terminar, un "café correcto" que se trataba de un café con cuatro gotas de whisky Johnnie Walker, pero que la botella debía quedar siempre sobre la mesa...
De vez en cuando, se quedaba a dormir, normalmente en el tercer piso y orientado a la N-II, pues decía que así podía constatar "la riqueza del país", en referencia al más o menos tráfico de camiones que circulaba (en esos años aún no existía la autopista).
Sus platos se encuentran regularmente en la carta y aún quedan cinco camareros en el establecimiento que atendieron a Josep Pla y que pueden explicaros muchas historias de él. Y si no tenéis suficiente, pasaros por Palafrugell y visitar la casa natal del escritor, sede de la Fundació Josep Pla.
Minimalismo y buena gastronomía
El Hotel Empordà está situado en una zona tranquila de Figueres.
Su diseño minimalista con pocos elementos que recarguen el ambiente hacen de sus habitaciones un lugar agradable y relajado donde descansar.
Sus amplias zonas comunes también son estupendas para tomar algo y charlar, además el ambiente es muy tranquilo por lo que se puede hablar con tranquilidad.
Algo que hay que destacar de éste hotel es su restaurante, con una variedad enorme de platos pero con algo en común: Un aspecto y un sabor exquisitos.
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