Una estancia inolvidable
El Hotel del Sitjar nos sorprenderá gratamente desde el primer momento. Al entrar, el suelo transparente nos dejará ver los centenarios restos del anterior edificación que allí existía, después los salones adornados de alabastro nos darán paso al restaurante y las habitaciones desde las que podremos disfrutar de unas fabulosas vistas de las sierras de Matarraña.
Algunos muebles antiguos que encontraremos en la decoración del hotel son realmente impresionantes. El restaurante es muy luminoso, paneles realizados con láminas extraídas del tronco del olivo (en alegoría a una tierra rica en aceite) adornan su pared, que nos acogerá mientras disfrutamos de un riquísima gastronomía o de una deliciosa cata de aceites.
Nosotros hicimos una cata de aceite antes de la cena y estuvo genial. La comida en el restaurante está buenísima, preparada con esmero y gusto, me atrevería a decir que es uno de los puntos fuertes del hotel, junto con la amabilidad del personal.
Las habitaciones son amplias y tranquilas, totalmente equipadas y muy bien decoradas. La pequeña piscina, es muy original, ya que da a las estrechas calles posteriores al edificio (la fachada frontal da a la plaza).
Recomiendo también disfrutar de la terracita a la entrada del restaurante al atardecer, ya que le ponen velas y se está muy a gusto y tranquilo.
Hotel muy bonito en el centro de Calaceite
Fuimos a pasar unos días a Calaceite y la zona del Matarraña y nos decantamos por este hotel por no ser ni el mejor (más caro) ni el peor (más barato) de la zona. La elección fue acertada. El interior está muy cuidado. Todo muy limpio y ordenado. El trato muy agradable (Fermina es toda una profesional) y hace que sea recomendable 100%.