JAMÁS, Y REPITO, JAMÁS, VAYAIS A ESTE LUGAR. Los dueños nos timaron en múltiples ocasiones. Es uno de esos lugares en los que ven al turista con cara de dólar. Nos insistieron en sacarnos unos billetes de autobus, por ejemplo, para ir a Cuzco. Y nada, nos los dieron en el último momento, con la pegatina del impuesto de la estación puesta encima de donde tenía que ir el precio del billete. Y cuando subimos al autobus pues la quitamos al sospechar del sitio en el que la habían colocado, y bueno, cuál fue nuestra sorpresa al darnos cuenta de que nos habían cobrado el doble a cada uno por el pasaje de autobús. Una vergüenza. Y eso fue la gota que colmó el vaso, que no me voy a poner aquí a contar toda nuestra historia. Pero vamos, que mi experiencia sirva para que nadie más se aloje en ese lugar. Saludos.