Todos deberíamos alojarnos alguna vez en la vida en un Resort como este. Igual no todos los años, pero al menos cada década nos mereceríamos una semana como mínimo de relax absoluto con todo incluido, playas privadas y un buen puñado de actividades que hacer en la Riviera Maya.
La fórmula funciona. Los mexicanos no puedes ser más hospitalarios y serviciales. Todo el día tienes un montón de divertidas actividades organizadas por los animadores y las instalaciones están muy bien. Enormes piscinas para disfrutar de las cálidas temperaturas, zonas de yacuzzi, bares dentro de la piscina en los que tomar todo el día Piña Colada, Playas y unos cuantos restaurantes temáticos en los que terminar el día con una hermosa velada.
¿Se puede pedir más? Pues sí. SI el presupusto acompaña, desde la Riviera Maya puedes visitar las pirámides de Chichén Itza (elegidas entre las 7 nuevas maravillas del mundo), hacer snorkel o submarinismo en la segunda barrera de coral más grandes del mundo (después de la de Australia que está bastante más lejos) , bucear en cenotes y un incansable etc.
El Resort es enorme y sin salir de él tienes un sinfín de actividades y ocio nocturno. SIn que te des cuenta estarás bailando la canción del hotel que tiene una coreografía que recuerda bastante a la Macarena. Por cierto, si te gustan las iguanas (para compartir hotel, no para comer) te cruzarás cada día con decenas por los jardines del resort.
Que lo disfrutes.