Normalmente no me gustan los hospitales, pero sin duda pasear por las instalaciones del hospital Sant Pau es un privilegio y una prueba de que la arquitectura puede ser bella y funcional al mismo tiempo.
El origen de esta gran obra hospitalaria, ubicada en Calle de Sant Pere Mes Alt, es la donación que el banquero Pau Gil hiciera para construir un hospital que cubriese todos las necesidades médicas al máximo nivel.
Se trata de un conjunto monumental cuyo proyecto inicial se extendía a nueve manzanas del ensanche de Barcelona, con 48 pabellones de los cuales sólo se construyeron finalmente 27.
El Hospital de la Santa Creu i Sant Pau sigue siendo, después de tantos años de visitas y pasadas, uno de mis monumentos favoritos de Barcelona. Se le conoce por ser uno de los monumentos modernistas por excelencia, y de los más representativos de Barcelona, quizás el más relevante. Fue el arquitecto Lluis Domènech i Muntaner el que finalmente, en el s. XIX, decidió encargarse del proyecto. Aunque no deja de ser un hospital, el encanto que derrocha es obvio, y eso es lo que intenta capturar la foto. Preciosos detalles arquitectónicos, luz de ensueño. Un monumento totalmente cautivador.