Mairena del Alcor
Experiencias de los viajeros en Hacienda Los Miradores

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SITUACIÓN DEL HOTEL
El Viajero

Una finca palaciega

Íbamos camino de Brenes cruzando un paisaje de olivos y frutales alrededor de diversas haciendas. Esta forma autárquica de economía es la heredera natural de las villas romanas, a las que se trasladaron los patricios cuando los impuestos comenzaron a ser excesivos en Roma.

Son pequeñas ciudades, con todos los servicios mínimos imprescindibles. Exteriormente parecen pequeños castillos, de formas cuadrangulares con algunas torres en su entrada principal y en sus esquinas. En cierta forma es lógico porque sus almacenes eran fruto de la codicia ajena. Grandes portones dan paso a un patio interior donde los señores se instalaban en la parte más alejada de la entrada y junto a la misma se disponían las habitaciones del capataz. A un lado se situaban las dependencias comunes como cocinas, cuadras y almacenes y al otro las del personal fijo de servicio.

Esta tipología habitual con la degradación de la actividad económica de las haciendas se fue paulatinamente modificando. Por ello muchas haciendas más que fincas de explotación agrícolaganaderas son actualmente recreos palaciegos.

Cuando vimos que en la entrada de una de ellas se anunciaba su carácter histórico dimos media vuelta con el coche y nos metimos dentro de la Hacienda. Su entrada es una galería de naranjos, supongo que para mermelada, junto a extensos huertos muy bien cuidados.

A mano derecha está la Hacienda Los Miradores, con profundas modificaciones en el siglo XVIII para adaptarla a finca de campo para el disfrute de sus propietarios. La reforma efectuada en 1830 salvó de su estado ruinoso las instalaciones que actualmente son la envidia de la comarca.

Entre los jardines y el caserío hay un amplio espacio abierto que sirve para aparcamiento cuando se contrata el cátering de la Hacienda, pues es muy solicitada para celebraciones de bodas y otros eventos sociales. Un poco más allá la zona hípica, quedando el horizonte de la campiña a su espalda con magníficas vistas, sobre todo si se sube a los miradores de las torres, de donde le viene el nombre a la propia Hacienda.

Entre los equinos de raza española observé que había un tranquilo burrito por lo que nadie tiene excusa para no pasear a caballo por estos parajes. La Hacienda es un lugar perfecto para ello o para reposar porque la tranquilidad en ella es máxima.

Entramos en la Hacienda por su parte trasera, junto a los jardines. Allí hay una escalera de madera con un pavimento de césped que nos sorprendió. Da a una terraza con un césped muy cerrado. No es la única zona verde pues éste es el elemento más utilizado en los patios de la Hacienda. En su parte central una piscina, vacía por estar en noviembre, y al lado una zona ideal para sentarse.

Ya por el interior pudimos admirar su Salón de Baile, con capacidad para 400 personas. Al otro lado la Capilla, elemento imprescindible en todas las haciendas, con la espadaña hacia el interior de la misma. Alrededor del patio principal una diversidad de salones, como el Salón Verde y de torrecitas, que pueden utilizarse para distintas funciones. También vimos una parte de su museo de carruajes, seguro que futuro museo etnográfico de la campiña.

Esta Hacienda Los Miradores merece la pena la visita aunque sólo sea para conocer cómo vivían hace varios siglos y para contemplar un lugar ideal para descansar y disfrutar de la naturaleza. Si, además, se puede pernoctar en la misma conviene preguntar por sus precios porque, según mis noticias, son de los más económicos de la comarca y se ajustan a su clientela. El lugar es ideal para celebrar lo que sea o simplemente para descansar o montar a caballo. Hasta hace muy poco sólo se ha dedicado a las celebraciones, pero es tanta la demanda que ha tenico como alojamiento que han asumido realizar también funciones de turismo rural. Pero dado el tamaño de la Hacienda sus precios dependen, lógicamente, del número de personas que la reserven y del tiempo por el que lo hagan.

Es otra forma de vivir, por eso lo recomiendo.
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