No hay duda de que es uno de los mejores hoteles en los que me he alojado en Gran Bretaña. Para empezar, su situación es magnífica. En Grey Street, la mejor calle de la ciudad y la más bonita, y a la mitad de camino entre la zona comercial y Quayside.
Pero es que, además, el hotel está totalmente reformado. Es muy “cool”, bien decorado, de diseño.
Las habitaciones son enormes y fantásticas. La mía, de hecho, tenía dos pisos. Sólo un par de detalles: El check in se hace por la tarde, aunque te dejan dejar las maletas en el hall, y hay debajo un bar de copas, que además tiene bastante movimiento, así que si te dan alguno de los primeros pisos, se oye bastante el río.
Aún así, un hotel más que recomendable. Fantástico.
El Grey Street Hotel es un “boutique hotel”, estos pequeños hoteles de lujo que cuidan mucho su decoración y diseño así como la atención al cliente. Se encuentra en la famosa Grey Street, una preciosa calle que fue votada calle más bonita de todo el Reino Unido por un estudio de la BBC.
Los cuartos son muy grandes y con una decoración moderna, con una cama King size, una pantalla plana y un escritorio, el cuarto doble vale 145 pounds por noche, los suites empiezan en 165 pounds por noche. Estos precios no incluyen el desayuno.
Se puede también alquilar una sala de conferencia, por día o por hora. La comida es buena pero un poco cara y se puede encontrar mejor en los restaurantes alrededor, y a mejor precio. El restaurante acoge unas 200 personas y tiene un piano bar. El estilo es internacional, desde comida asiática hasta americana.