Fue de casualidad que llegamos a este paseo, nos paramos en un pueblito junto a la carretera a comer en una terracita junto al mar, casi podías tener los pies en remojo mientras comíamos, y posteriormente nos fuimos a dar un paseillo y no encotramos con esta maravilla.
Por otro lado, los atardeceres junto al mar, insuperables. Playa de Maspalomas