Gondar es una de las ciudades más importantes de Etiopía. Se encuentra situada en la región del Amhara, en la zona de Semien Gondar y linda al norte con el lago Tana y al sudoeste con las montañas de Simien, así que posee unos alrededores realmente espectaculares que merece la pena visitar.
Gondar posee muchísima historia y ésta queda reflejada en los preciosos monumentos que todavía se pueden contemplar. El mçás destacado, o por lo menos, el que más me llamó la atención por su belleza es la iglesia de Debre Berhan Selassie, que es la iglesia copta más importante del mundo, es decir, representa para los cristianos coptos lo mismo que el Vaticano para los católicos. Es una auténtica maravilla, pero hay más monumentos que merece la pena visitar, como el Palacio de Iyasu, el castillo de Fasilides o el Pasillo de Dawit, todos ellos incluídos en el recinto real, el complejo de Qusquam o el palacio de Ras Miguel el Sehul, que es del siglo XVIII. Todos ellos se encuentran bastante bien conservados, sobre todo si analizamos el que están en un país sumamente pobre que no tiene dinero para realizar reformas culturales. La verdad es que sorprende mucho encontrarse con una ciudad con tantos monumentos en pleno corazón de África, parece que eso está reservado sólo a los países desarrollados.
A pesar de la gran riqueza cultural que posee, Gondar es un lugar estremadamente pobre y cuenta con muy pocas infraestructuras. Apenas hay una calle asfaltada, que es la principal, aunque eso sí, se pueden encontrar algunos establecimientos como cine o algunas tiendas que fueron construídos en los años 30, cuando Etiopía se encontraba ocupada por los italianos. Además, en Gondar también se encuentra una de las poquísimas facultades que hay en Etiopía y que cuenta además con la principal facultad de medicina del país.
Es uno de los lugares más importantes del país y aquí sí que se pueden encontrar cada vez más turistas, aunque todavía sigue siendo un número muy reducido de personas.
Una de las cosas que también me llamó muchísimo la atención se encuentra en los alrededores de Gondar, se trata de una zona en la que todavía se pueden ver restos de la guerra que el país mantuvo durante muchísimos años con Eritrea. Estos restos te hacen comprender muchas cosas que vas viendo poco a poco en el país, la pobreza que existe, la desconfianza que parece existir algunas veces, determinadas caras y rostros.
Por cierto, otra de las cosas que no se me olvidarán fue un restaurante que nos encontramos también a las afueras de la ciudad. Se llamaba el español-ito, y estaba regentado por un etíope que había pasado varios años en nuestro país. Es una tontería pero siempre hace ilusión encontrarse con algo que te recuerda a tu tierra cuando estás tan lejos.