Fish and Chips es el proyecto loco de dos amigas inglesas que un buen día se enamoraron de Barcelona, lograron convencer a unos bancos y amigos de prestarle el dinero necesario, y empezaron un restaurante de fritura inglesa en la capital catalana. Loco, porque ahí se sabe de comida. Y se sabe de pescado. Mientras el Fish and Chips suele ser nada más que un pedazo de pescado empanado grasiente envuelto en un papel absorbante con unas patatas fritas.
Pero sin miedo al fracaso se instalaron en la Rambla del raval y fue un éxito. Los precios no son muy altos, y se parece a un restaurante de comida rápida, solo que luce impecablemente limpio, los pescados son frescos y hay un surtido que varía según el mercado. Puedes comprar para llevar, hay unas mesitas a dentro, y también una terraza que pusieron en la Rambla mismo. Un lugar que recomendar.
Fish and Chips es el proyecto loco de dos amigas inglesas que un buen día se enamoraron de Barcelona, lograron convencer a unos bancos y amigos de prestarle el dinero necesario, y empezaron un restaurante de fritura inglesa en la capital catalana. Loco, porque ahí se sabe de comida. Y se sabe de pescado. Mientras el Fish and Chips suele ser nada más que un pedazo de pescado empanado grasiente envuelto en un papel absorbante con unas patatas fritas.
Pero sin miedo al fracaso se instalaron en la Rambla del raval y fue un éxito. Los precios no son muy altos, y se parece a un restaurante de comida rápida, solo que luce impecablemente limpio, los pescados son frescos y hay un surtido que varía según el mercado. Puedes comprar para llevar, hay unas mesitas a dentro, y también una terraza que pusieron en la Rambla mismo. Un lugar que recomendar.