La figura de bronce de la diosa budista Tara es, sin duda, una de las obras más espectaculares y refinadas de la gigantesca sala 33 del Museo Británico, una de las más grandes del edificio, dedicada al arte de Asia “5.000 años de historia china, india, del sudeste asiático e islámica”.
Este bronce está datado entre los siglos VII y VIII y su origen es la isla de Sri Lanka, donde fue encontrada.
Con su mano derecha la diosa Tara hace el gesto de “varadamudra”, que simboliza la caridad y generosidad, y en su mano izquierda sujetaba originariamente una flor de loto, que hoy en día no se conserva. Se cree que el pequeño hueco de su tocado albergaba una imagen de buda sentado, pero tampoco se conserva.
La diosa está desnuda y solo lleva un fino pañuelo que le cubre desde la cintura hasta los tobillos.