Lo más atractivo que ha quedado de la antigua capital del norte de Egipto, Memfis, es la estatua de Ramsés II. Una enorme estatua tumbada que se conserva en gran estado a excepción de los pies, que los ha perdido con el paso del tiempo.
Ramsés II es uno de los faraones más conocidos debido a su carácter guerrero y constructor, que le hizo estar presente en un buen puñado de templos a lo largo de todo Egipto.