Venecia
Experiencias de los viajeros en Entrada a Venecia por mar

Entrada a Venecia por mar

Cómo llegar Guardar Añadir tu experiencia
Roberto Gonzalez

Un recorrido único

Venecia, la Reina de los Mares, la Serenissima, la Mil Veces Cantada...Única Venecia.
Si ya de por sí es hermosa cuando se recorren sus canales, sus calles y sus campi, la entrada por mar deja sin aliento al mas curtido de los marineros.
No cuesta nada imaginarse a los aguerridos mercaderes de la medieval Liga Véneta, emocionados ante la presencia, ya desde lo lejos, de las torres de la isla, el humo de la chimenea que paliaba el húmedo frío de la Laguna o el tañer de las campanas de sus innumerables iglesias.
Volviendo al siglo XXI, los nuevo navegantes, los cruceristas, tenemos la oportunidad de revivir por unos momentos parte de esas emociones.
Ya desde el MediterrÁneo o desde el Adriático ( según desde donde nos aproximemos a la Soberana Venecia) se intuyen sus campanarios y sus embarcaciones, en un traer y llevar sonidos y mercancías por toda la laguna en la que se transforman los mares por obra y gracia de la mano de la Naturaleza o del Hombre.
Se venga de un lado o del otro, obligatoriamente el paso debe hacerse pasando cerca del Lido, la elegante zona de recreo de los Venecianos de más poder y de los famosos que asisten a la Mostra.
Pasado este punto empieza el espectáculo.
Los peligrosos bancales de arena dejan paso a las primera islas, como Sant' Andrea, la Certosa o San Sérvolo algunas más imponentes que otras pero todas guardianas de la Isola Grande, Venecia.
La ribera de la isla, en su comienzo está vertebrada a partir de la Riva dei Sette Martiri que poco a poco deja atrás su nombre para convertirse en la Riva degli Schiavoni, la calle más señorial de Venecia y donde encontramos el Puente de los Suspiros, el Palacio Ducal y la Plaza de San Marcos, con la maravillosa Basílica, Il Campanille y algo más que se nos va escapando porque el barco no puede ni debe entrar por el Gran Canal, sino que la Punta della Dogana entra en nuestro campo de visión como la punta de un cuchillo, con la Iglesia redonda de Santa María della Salute que parece empujarla a nuestro encuentro.
Siguiendo nuestro destino, surgen otros pequeños canales que cruzan las fondamenta, con graciosos puentes que unen orilla con orilla y muestran iglesias como Santa María del Rosario.
Con tristeza por acabar el viaje, pero con alegría por pisar de nuevo Venecia, llegamos al porto, emocionados por lo que hemos visto y ansiosos por lo que vamos a ver.
Núria A. T.

Atardecer mágico en el canal de Venecia

Venecia es una ciudad a la que puedes odiar o puedes amar. No hay termino medio. La odias porque en invierno, si la climatologia es mala, puedes morir de congelación. La odias porque si vas en verano, y coincide que vas en una época de ola de calor también puedes morir en el intento. Es una ciudad de contrastes que, quizá, con una sola visita no enamora a los viajes más exigentes. Pero todo se termina cuando ves un atardecer. Entonces te das cuenta de lo mágica que puede llegar a ser. De lo penetrante que te resulta y lo eterna que es. Sus monumentos aguantan con bravura el paso del tiempo, aún sabiendo que cada año el agua le gana unos centímetros. Pero enamora ver ese complejo de edificios tan hermosos, sea cual sea la perspectiva desde donde la contemples, que te produce ese extásis de querer ser igual de eterna que esas columnas.
Matías Córdoba

Mágico

Un mundo aparte te sumerge inevitablemente en su universo de Canales, pasillos y puentes.
Ernesto Maldonado

Venecia

Que maravillosas vistas
Lolo

puesta de sol de Venecia

Alfonso Maseda Varela
María Castrillo Navarro
Comparte tu experiencia Tus opiniones y experiencias sobre Entrada a Venecia por mar ayudarán a otros.
GUARDADO EN
5,00 sobre 5 (2 votos)
IMPRESCINDIBLE