El Puente del Arco iris es muy parecido al Golden Gate de San Francisco por su estructura. Une la isla de Odaiba con la ciudad de Tokyo y se puede traspasar en coche, tren y monorrail. Lo más impresionante para mí es verlo de noche.
Se ilumina todo y junto a él, miles de barcazas que se pueden alquilar para fiestas y llenan el rio Sumida de notas de color.
Si se observa desde alguno de los restaurantes de Odaiba que dan a la bahía es simplemente, mágico.