Tulúm
Con un emplazamiento espectacular sobre un acantilado, Tulum es un yacimiento maya tardío que conoció su esplendor desde el 1200 d.c. hasta la llegada de los españoles. El nombre, que significa "recinto" o "muralla", es probablemente moderno. Se cree que el lugar se denominó originariamente Zama ( amanecer), en alusión a la situación en la costa este y la alineación poniente-levante de sus edificios. Quienes lo habitaron comerciaban con Cozumel, Isla Mujeres, Guatemala y México Central.
Un muro perimetral de 5 metros de grosor y con tres puertas cierra tres de las caras del yacimiento.
Quizá el más fotografiado sea el Templo del Viento, que silba cuando se aproxima un huracán, pero hay otros que merecen la visita, como el del Dios Descendiente o el Templo que corona el Castillo y que tiene tres nichos sobre la portada, o el Templo de los Frescos, que se usaba como observatorio para seguir el movimiento del sol y cuyas paredes interiores se adornan con pinturas en las que abundan serpientes mitológicas.
Una imagen única y típica es la que podemos obtener si bajamos a la playa y por un rato intentamos aislarnos de la marea de turista que invaden el lugar....
Faro, guía y Observatorio Maya
Corría el año 1518 cuando la expedición de Juan Grijalva divisó desde el mar el perfil de una gran torre – tan grande como las de Sevilla- según palabras textuales extraídas del relato de la expedición y que pertenecía, como tuvieron noticia más tarde, a la fabulosa ciudad de Zamá o Samma que significa “amanecer”, más conocida hoy como Tulum cuya traducción del maya sería algo así como “cerco o muralla”.
Puedo imaginar el estupor y la admiración que causaría en los rudos navegantes aquella visión paradisíaca en la que hermosas playas de blanca arena azotadas suavemente por un precioso mar turquesa creaban el escenario ideal sobre el cual se alzaba majestuosa la ciudad de Tulum a cuyas espaldas se alzaba como verde telón de fondo la selva tropical.
Esa misma emoción puede sentirse hoy día al visitar la zona arqueológica de Tulum cuya belleza excede a todo lo que aquí pueda contaros. Naturaleza y creación humana se funden para formar un todo armonioso, bello y majestuoso.
Observatorio, faro y guía para evitar que las embarcaciones encallasen en la barrera de arrecifes, todas estas funciones y alguna que se escapa al entendimiento humano cumplía la construcción conocida como “el Castillo”.
La estructura del Castillo, erigida sobre lo alto del acantilado, domina altiva el perfil de la costa y es sin duda el enclave ideal para servir como referencia a las embarcaciones que debían enfilar su proa hacia las ventanas del mismo si querían evitar chocar contra el gran arrecife de coral (el segundo más largo del mundo).
Hoy día, su función es muy diferente aunque no menos importante ya que esas mismas ventanas, ese mismo edificio sirve de reclamo para los miles de turistas que llegados desde lugares remotos nos aventuramos a disfrutar de este enclave.
Si visitáis la zona os recomiendo paciencia con el calor y la humedad, relajaros y dejaros llevar por la historia que hay oculta entre la maleza y cuyo mudo testigo son estas bellas “piedras” que hoy contemplamos ¡Quien sabe! Igual os dejáis embaucar por los encantos de estas tierras y os ocurre como a Gonzalo de Guerrero, expedicionario español que naufragó en estas aguas alrededor del año 1511 y que llegó a casarse con la hija del maya Nacha Can convirtiéndose al poco en un reputado y respetado guerrero maya.