Cuando estes en Estambul, ciudad que tiene un "pie" sobre Europa y otro "pie" en Asia, única
ciudad en el mundo entero construida en dos continentes, una vez que hayas salido de la
parte asiática por uno de los muchos puentes que cruzan sobre el Bosforo , te encontrarás
con un antiguo edificio al que no puedes dejar de ir: El Mercado de las Especias.
Es muy interesante entrar y caminar sobre "las callesitas" pobladas de gentes de todas las
nacionalidades llenas de negocios, normalmente puestos abiertos que exponen sus mercancías,
no sólo Especias, te mareas con tanta variedad y tantos precios. Si decides comprar algo para
comer o algun objeto típico para regalo o recuerdo, no te olvides de regatear.... Si tambien
allí se hace como en todo el mundo.
Cierra los ojos, recita ese hechizo mágico que aprendiste de pequeñ@ en el recreo, da tres golpes de tacón y... ¡Ya estás en el Bazar de las Especias! Como buen mag@ querrás una pócima, una loción, un elixir. ¡Qué difícil es encontrar estas cosas en el siglo XXI! ¿Difícil? ¿Quién dijo eso? En el Bazar de las Especias encontrarás de todo. Este edificio, con más de 500 años a sus espaldas y antes llamado Mercado Egipcio, es el terreno de magos, brujas y amantes del té y los dulces artesanales.
Además de especias, frutos secos, panales de abeja y jabones de aceite de oliva, tenemos higos, barros curativos, verduras secas y cientos de clases de deliciosos tés. La mayorá de las tiendas disponen de envase al vacío, así que no es problema llevarse unas buenas bolsas de estas delicias a casa. Hay que regatear, charlar, bromear, oler, palpar, tomar queso turco envuelto en piel de cabra, degustar un pastelillo turco, corretear entre el bullicio de gente. ¡Bienvenido al Bazar de las Especias!