La ciudad de Las Vegas está situada en pleno desierto. Allí fue donde los indios americanos, en el Estado de Nevada, decidieron comenzar a levantar este paraíso del juego. Pero, alrededor, sólo hay desierto. Mucho calor, grandes esplanadas, polvo en el aire. Desierto puro. Eso sí, para el turista, las vistas son únicas y merece la pena parar por ahí a disfrutar de ellas.