La leyenda de Death Valley comenzó, como no podía ser de otro manera, con la Fiebre del Oro. Los primeros exploradores entraron en Death Valley provenientes de Salt Lake City en octubre de 1849, movidos por la llamada del oro californiano.
Conocedores del desastre de la expedición del grupo de Donner en Sierra Nevada, debido a las tormentas de nieve, decidieron utilizar una antigua ruta española que la bordeaba, en un intento de evitar las duras condiciones invernales de las montañas. Las dos primera semanas transcurrieron sin problemas, pero la marcha era más lenta de lo esperado. Un joven enseñó a algunos un mapa elaborado por el explorador John Fremont, que utilizando un ruta a través de Walker Pass, y atravesando el desierto les ahorraría 500 millas. La mayoría de las 120 carretas decidió seguir esa ruta, mientras que el resto se mantuvo en la original junto con el jefe de la expedición, el capitán, Jefferson Hunt.
Cuando llegaron Beaver Dam Wash, la visión del cañón así como las dificultades para encontrar agua, provocaron que varios reconsiderasen sus opciones y dieron la vuelta buscando nuevamente el viejo camino español, y a Hunt.
Unas veinte carretas siguieron adelante. Transportar los carros por el cañón llevo muchos días, y finalmente, el pionero que tenía el mapa, una noche, abandonó al grupo… dejándolos a su suerte. Un mes despúes de haber dejado el viejo camino español, llegaron a Groom Lake, donde la ausencia de agua y la indecisión sobre qué camino seguir. Nuevamente el grupo se dividió: Una parte siguió al sur por el sendero indio, con la esperanza de encontrar agua, la otra continuó hacia el oeste.
Ambos grupos fueron salvados de una muerte segura por una providencial tormenta de nieve, y se reencontraron en Ash Meadows., en los límites de Death Valley. Cuando llegaron a Furnace Creek, el 24 de diciembre habían pasado dos meses viajando por el desierto desde que dejaron el viejo sendero.
El problema no era solamente el valle, sino las montañas que tenían ante sí. Decidieron seguir hacia el norte, pero al llegar a Stovepipe Wells descubrieron que era imposible seguir con las carretas. En un lugar llamado “Burned Wagons Camp” cerca de las dunas de arena, quemaron sus carretas. A partir de allí, escalando las montañas y pasando múltiples penurias, llegaron al Walker Pass, lugar que habían dejado tres meses antes.
Desde allí, llegaron a lo peor del viaje, el Mojave Desert Plateau, donde sobrevivieron gracias a pequeños restos de hielo y agua.
Finalmente, sobreviviendo a duras penas, fueron rescatados por el personal del Rancho San Fernando, en California, cerca de lo que hoy es Newhall. La dureza del desierto, como ponía a prueba la determinación y el carácter de los hombres comenzó a labrarse a partir de esta historia, y sigue acompañando a este lugar hoy en dia.
La realidad es otra. Death Valley es el mayor parque nacional de los Estados Unidos continentales. Se encuentra abierto durante todo el año, aunque los horarios del centro de interpretación o del Scottish Castle, por ejemplo sufren ligeras variaciones en función de la estación de año, por lo que debe consultarse en la página del parque. La entrada en 2009 es de 20 dólares por vehículo para un período de siete días. Sin embargo, existe una Tarjeta Anual de acceso a los parques naciones por unos 80 dólares, lo que, si van a visitarse varios, es totalmente recomendable.
Sus dos alturas mas representativas son Telescope Peak y Dante’s View, que proporcionan una espectacular vista del desierto.
Badwater Basin, es el punto más bajo de todo Norte América, y se encuentra a 86 metros por debajo del nivel del mar.
Aunque sus temperaturas extremas parecen indicar lo contrario, Death Valley registra presencia humana desde hace 10.000 años, y constituye un rico ecosistema de fauna y flora, además de todo un tratado de geología.
El clima es extremadamente seco y cálido, aunque en las montañas la nieve hace acto de presencia en el invierno. Serpientes de cascabel, escorpiones y viudas negras tienen aquí su hábitat.
Dicho así, no parece un lugar muy apropiado para la práctica del senderismo. Sin embargo, cada vez son más los excursionistas que se aventuran por estos parajes. Y nosotros, de no haber sido por los problemas de agenda, probablemente hubiéramos optado por ello. De hecho, a nuestro equipo americano le gustó tanto que repitió la experiencia.
Recorrimos gran parte del parque a bordo de un vehículo, ya que la escasez de tiempo, a pesar de habernos alojado unos días en Beatty, justo a la entrada del parque, lo hacía obligatorio.
Utilizamos como mapa base el proporcionado por la Oficina de Parques Nacionales de USA, y nuestros desplazamientos los efectuamos con un todoterreno, imprescindible para cualquier camino fuera de la carretera general. Aún así, era necesario llevar abundante agua, gasolina, y comida (incluyendo algo salado para evitar la deshidratación). Por supuesto sombrero, gafas, protección solar…
Lo primero que recorrimos fue, dejando la carretera de entrada desde Beatty, el “Titus Canyon”, y a través del Red Pass, nos llevó la ciudad fantasma de Leadfield. Realmente se nos hacía incomprensible que allí hubiera habido un asentamiento estable, pero así fue. En este cañon, nos sorprendieron los vivos colores de la rocas, la ausencia de turistas teniendo en cuenta que es tal vez la pista off-road mas frecuentada, los petroglifos e incluso cabras montesas. Las vistas desde el Red Pass eran magníficas.
Una vez situados nuevamente en la carreta principal, nos dirigimos hacia el Ubehebe Crater, mientras veíamos las montañas que forman el Red Wall Canyon. Este cráter volcánico es inmenso, aunque en la lejanía no da esa sensación, a medida que nos aproximábamos la impresión era cada vez mayor. El paisaje que nos rodea es lunar, y, sin ninguna dificultad imaginas que estas en otro mundo. El viento, fortísimo en el borde del cráter, nos impedía hablar y dificultaba nuestros movimientos.
Más al norte aún se encuentran las impresionantes Eureka Sand Dunes, a las que se llega atravesando el inmenso y desolado Eureka Valley. El Sol abrasador nos mantuvo a raya durante el ascenso por las dunas, las más altas de California. Resulta impactante encontrar esta isla de arena, que se calcula tiene 10.000 años dentro de un mar de roca como es Death Valley.
Entre estas y el límite oeste del parque se encuentra el Marble Canyon, uno de los pocos lugares que recorrimos a pie, y donde nos encontramos con otro ser humano, maravillado, al igual que nosotros por los colores de las rocas que dan nombre al cañón.
Furnace Creek, además de un punto histórico dentro del valle, acoge un extraordinario alojamiento y un restaurante donde estre otras cosas pudimos degustar una magnífica hamburguesa de búfalo. Allí, si se nota el calor, ya que a pesar de que se trata de un oásis, su posición central en el valle, y su poca altitud, hacen que tengas la sensación de encontrarte en un verdadero horno. En las horas centrales del día, solo los cuervos se atreven a dejarse ver.
El cielo nocturno es uno de los más fabulosos que hayamos contemplado; la contaminación lumínica de Las Vegas no llega a resultar un problema, y en medio del desierto, a medianoche nos maravilló la innumerable cantidad de estrellas que podían verse. Un elemento que no debe olvidarse para un viaje a este lugar es un buen planisferio.
Sin embargo, antes de que la noche nos envuelva, tenemos que disfrutar del ocaso del día. Uno de los mejores puntos para hacerlo es, sin duda Dante’s View; a mi modo de ver, resulta un nombre curioso. Por un lado, la visión de infierno de Dante es cualquier cosa menos agradable; sin embargo, cuando te situas en este punto de Death Valley, con toda su extesión ante ti, el Sol hundiéndose al oeste, tras las montañas, y el cielo se transforma en una simfonía de rojos, naranjas y púrupuras, te quedas sin aliento, deseando que el tiempo se detenga.
En algunas ocasiones, como sucedió este año, el frió invierno cubre con un manto de nieve el desierto, y al fundirse éste en primavera, todo el valle se llena, durante unos días de miles de flores. Es un espectacúlo al que acuden cientos de personas de todas partes del mundo, y si tenéis ocasión, o coincide con vuestra visita, es algo que no olvidaréis nunca.
Son muchos más los lugares interesantes, fantásticos y diferentes que podeís recorrer en este lugar, que tiene muchísimo que ofrecer, aunque por suerte, sigue siendo casi un secreto.
Pd. Si experimentáis problemas a la hora de oir o ver los vídeos, podéis hacerlo sin problemas aquí:
Http://www.Youtube.Com/user/PeaGreenProject