Muy cerquita del templo de Ramsés III se encuentran los colosos de Memmón, dos enormes estatuas que son los restos de lo que entonces fue uno de los templos más importantes de la orilla occidental del Nilo. Cuenta la leyenda que el templo fue destruido por un terremoto en la antigüedad y a uno de los colosos le salió una grieta por la cual, al soplar el viento, sonaba una melodía celestial que fue considerada como un milagro. Cuando restauraron la escultura, esa melodía se perdió en el tiempo.
En la ribera occidental del Nilo en una hermosa llanura con montañas de color rosado, se encuentran los Colosos de Memnón que con 18 metros de altura custodian el templo funerario de Amenofis III, La figura que esta mas al norte es conocida como la "cantante" ya que el calor hacia que emitiese extraños sonidos. Hasta ahora son los únicos vestigios del templo funerario de Amenofis III, faraón Akenaton, que reino entre 1390 y 1353 a.C.
El robo a manos de otros faraones, las crecidas del Nilo y un seismo en el año 27 a. C., acabo enterrando este inmenso templo. Esta situado entre el Valle de las Reinas y Luxor, lastima que solamente tuvimos 10 minutos para poder hacer las cuatro fotos de rigor ya que son espectaculares.
Estatuas de Amenofis III que constituyen el testimonio del inmenso templo funerario construido a comienzos del siglo XIV a.C.
Hubo un terremoto en el año 27 a.C. Por el cual se derrumbó gran parte del templo y los Colosos se agrietaron desde los hombros hasta la parte inferior del tronco. A partir de ese momento todas las mañanas, a la salida del sol, las estatuas comenzaron a emitir gemidos (por causa del viento que pasaba por las grietas), empezaron a "hablar". Estas estatuas se convirtieron en el Oraculo de Memnon y fue meta de peregrinación de griegos y romanos. Hubo un emperador que las hizo restaurar para ganarse la voluntad de Memnón y a partir de entonces callaron.
Cdelac
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