Odaiba es una isla artificial que comenzó siendo un lugar residencial para pasar a convertirse en la zona comercial que es ahora. De ocio allí hay de todo: Desde salas de juegos hasta cines, restaurantes e incluso un famoso balneario japonés.
Yo quiero mostrar un centro comercial que me dejó perplejo cuando lo ví por primera vez. Uno entra a un edificio y de repente te encuentras en algo parecido a Roma, edificios de piedra, grandes avenidas, incluso hasta una fuente enorme de marmol. Llama muchísimo la atención el cielo que es artificial, es como un gigantesco cuadro donde hay pintadas nubes y claros que es iluminado por un sinfín de focos cuya intensidad ba bajando acorde con la hora del día hasta llegar a hacerse de noche.
Las tiendas son bastante curiosas, tenemos un poco de todo, destacando, como no podía ser de otra manera, la planta superior llena de restaurantes italianos.
Si váis a Odaiba, pasaros por allí, se entra justo por al lado de donde está la noria, así que es imposible no encontrarlo.