La visita de los frescos de Leonardo da Vinci en el refectorio de este antiguo convento dominico no es nada fácil. Si teneis previsto un viaje a Milán, y os gustaría ver esta importante obra del siglo XV, lo mejor es buscar la web en internet y hacer la reserva on line. La preservación de las pinturas es tan delicada, que las visitas se restringen escrupulosamente, y pasan 25 personas cada 15 minutos estrictamente, y previa reserva.
La visita a la Iglesia adyacente al convento es interesante, a la salida de la sala de las pinturas encontrareis una pequeña tienda con objetos relacionados con los frescos, ah, y leer la información antes de entrar o alquilar una audioguía, ya que dentro cierran las puertas y no dan explicaciones sobre la obra.