Hace menos de una semana que estuve con un grupo de amigos en Estambul; y como no podía ser menos, decidimos ir a un baño turco. Optamos por este en vez de por uno mixto, ya que se pasaban descaradamente con los precios.
En mi opinión, el baño de las mujeres está muy bien; se ve muy limpio. Les recomiendo el masaje-peeling, aunque de masaje tiene poco, la verdad...El peeling es magnífico!. Las mujeres que lo dan, son un poco bruscas, pero no hacen daño. En el baño también hay dos piscinas, una con el agua al 38º y otra más caliente aún. Les recomiendo que se compren la esponja con la que te hacen el peeling, solo cuesta 1 YTL y vale la pena!!
Por cierto, no dan bañador, así que tienen que llevarse el suyo.
Visita obligada para todo aquel que viaje a Estambul. Eso sí, hay que ir preparado para recibir una buena paliza, los masajistas se emplean a conciencia. Son algo caros y la higiene deja algo que desear, pero recomendable totalmente, es un viaje al pasado y una experiencia única.
El hamán de Çemberlitas se construyó en 1584, a instancias de la Sultana Nur-u Banu, esposa del Sultán Selim II, y madre del futuro Murad III.
El legendario arquitecto Mimar Sinán los diseñó, y son considerados una de las principales obras de la arquitectura otomana del siglo XVI.
Hace ya algunos años que disfrutamos de unas horas en el interior de este antiguo hamán, sobrio y tranquilo -al menos entonces- ya que, los turistas, desanimados por su aspecto un tanto destartalado, optan por acudir a establecimientos mas modernos o a los situados en los hoteles de lujo.
En consecuencia, el viajero encontrará que la mayoría de la clientela es turca, lo que permite ser más consciente de la experiencia del hamán, poder seguir su ritmo y apurar las sensaciones que hacen posible fijar esos momentos en la memoria.
Entrar en el hamán es realizar un viaje en el tiempo, que purifica cuerpo y alma, su lujo es el silencio, las losas de mármol, el vapor, la ausencia de ruido producido por máquinas, los techos altos, las paredes de piedra, la conversación, las bóvedas perforadas que tamizan la luz natural, el aroma a té y jabón..., y el placer de dedicar a nuestro maltratado cuerpo la atención que, a menudo, le negamos.
Su número se reduce poco a poco, al igual que su importancia como lugar de encuentro y de vida de la comunidad; primero los baños y aguas termales de los romanos, luego los hamman, la importancia de estos espacios a lo largo de la historia ha sido capital. Yo creo que esto debería seguir siendo así, y es importante que lugares como los magníficos baños termales en Bursa o estos de Çemberlitas en Estambul no desaparezcan.
Entra, y viaja en el tiempo!.
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