Si tienes la suerte de visitar las cascadas un día no festivo para la gente marroquí, podrás disfrutar de un paseo por sus alrededores con olivos centenarios y monos en vida salvaje.
Te sientes tan chiquito a los pies de esta cascada de 150 metros de altura cómo en el centro de Nueva York
Podrás saborear un buenisimo y barato Tajim a los pies de las cataratas y relajarte con el sonido del agua cayendo!