Un vergel en medio de la nada. Los suelos arcillosos se agrietan por la sequía, kilómetros de llanuras y de pronto, un camino verde aparece a lo lejos. No son las cascadas más grandes ni las más caudalosas del mundo, pero si son sobrecogedoras. Cien metros de caída libre. Abajo se puede acampar y esta noche hay festival con los Gnawas. Música tradicional de darbukas y yembes acompañados por una luna llena. El agua que cae desde lo alto y al chocar contra la roca se difumina creando un arco iris al filtrar los rayos de luna llena. Mágico.