Las mejores vistas del Valle de Benasque
Mis amigos y familiares siempre bromean sobre los hoteles recónditos y perdidos donde les llevo o les recomiendo. Sí, lo confieso, no puedo evitarlo... cuanto más recóndito, más disfruto la experiencia y más valoro mi nuevo rincón secreto que queda en mis recuerdos como el gran tesoro escondido que descubrí un buen día.
Para llegar a Casa Muria por la vía aragonesa, accedes al Valle de Benasque después de pasar por el conocido "Congosto del Ventamillo". Una vez entras en el Valle en el cruce con Castejón de Sos vas a la derecha y sigues por la carretera dirección Pont de Suert-Vielha. Sigues subiendo y el hotel está situado en Renanué. Sin bajar del coche ya puedes disfrutar del espectáculo antes tus ojos: las mejores vistas del Valle de Benasque con los tresmiles coronando el Parque Natural de Posets-Maladeta.
La decoración del hotel es realmente muy especial una mezcla entre étnico, rural, oriental... ¡y todo en medio de la montaña! La casa ha sido reformada cuidando al máximo los detalles originales y el jardín está lleno de rinconcitos encantadores... me dan ganas de volver en primavera y ver como todo ha cambiado de color, de olores...
Aunque la oferta gastronómica en el Valle es amplia, merece la pena cenar alguna noche en el hotel y disfrutar después de una agradable charla delante de la chimenea. La cocina es casera con productos de la zona y una amplia carta de vinos sobretodo D.O Somontano. Bien recomendados por Jenny escogimos un Enate buenísimo...
La experiencia ha sido inolvidable. Un lugar para repetir y nuevo rincón secreto descubierto.
CASA MURIA El hotel que más me gusta en el
Si has decidido ir a pasar unos días a la zona del valle de Benasque, mi recomendación es que “te quedes a vivir” en Casa Muria. Es un hotel rural con encanto de verdad. Lo primero, tienes que alejarte de la zona más masificada del valle y llegar al pueblo de Renanue. Es muy bonito, y tan pequeño que nada más llegar verás el indicativo del hotel. Un camino te lleva hasta la entrada donde dejas el coche en el aparcamiento que está delante de la casa. Allí sus dueños, Jose y Jenni, estaban pendientes de nuestra llegada, y luego comprobamos que también de que todos los detalles de la casa estuvieran preparados para nosotros. Piedra auténtica, esculturas en el interior y en el jardín, una chimenea en el salón principal de la que yo era incapaz de despegarme, velas por todos lados buena música de ambiente y sobre todo, tranquilidad. Las vistas me hacían sacar el móvil para hacer fotos cada vez que pasaba por una ventana, y claro, arrepentirme de no haber llevado una cámara en condiciones. A la hora de cenar, nos sentamos en el comedor un poco dudosos porque en estos sitios no sabes nunca si la comida va a ser razonablemente buena. Pero la sorpresa no tardó en llegar. Sole, la cocinera y ama de llaves, tiene una mano que es equiparable a los mejores restaurantes de la zona. Todo estaba buenísimo, servido de maravilla y con ese toque especial que no es fácil encontrar. Os recomiendo absolutamente este hotel. Yo estuve en la suite India pero, me enseñaron un par de habitaciones más y todas son preciosas, mezclando el estilo pirenaico con el asiático y el africano. Definitivamente, podría pasar allí mucho tiempo.