El visitar Andorra no necesariamente significa ir de compras o a esquiar y en verano si se quiere un pueblo tranquilo fuera del bullicio de tiendas ese es Canillo.
Pasear en verano por sus escasas pero bonitas calles sin apenas público es delicioso. Contemplar tranquilamente las aguas del rio Valira a su paso por esta localidad, visitar su iglesia de San Serni, su ermita de la Santa Creu de finales del siglo XVII y principios del XVIII que en su interior se encuentra un retablo dedicado a Cristo del año 1739 y una cruz procesional policromada o ver El Molino Harinero del siglo XIX y principios del XX que aunque no funciona está bastante bien conservado.
Subir hasta la estación invernal de Grandvalira o también circular por la carretera que une Canillo con Ordino con unos espectaculares paisajes.