Ante la famosa Torre de la Televisión de Berlín uno puede hacer dos cosas:
1ª Comtemplar apabullado el enorme edificio, bajar la vista, contemplar apabullado la larguísima cola de entrada, subir la vista, apabullarse, bajar la vista y ver el precio, apabullarse de nuevo.... Y después de un rato de apabullante contemplación irse a la Alexander Platz (por ejemplo) con la sensación de haber visto uno de los edificaciones (y las colas) más grandes de Europa.
2º Armarse de paciencia, vaciar los bolsillos y entrar.... Subir en uno de los ascensores más rápidos de la ciudad los más de 350 metros en menos de dos minutos. Apearse y.... Ver la que quizás sea la vista más maravillosa de la ciudad de Berlín.
Me pasé más de dos horas en el mirador circular del Mondadientes, viendo como el Sol se iba poniendo, como las luces de Berlín (pocas) iban encendiéndose... Si uno finalmente decide subir tiene que hacerlo a esta ultima hora de la tarde, realmente merece la pena.
Todo el mirador está lleno de paneles que explican qué edificio, plaza o lugar histórico ves en cada momento, también todo el mirador está lleno de gente, y de prisa.. Pero la vista lo compensa todo. Puede verse con bastante claridad la antigua separación entre el Berlín occidental y el oriental, se observa la Puerta de Brandenburgo al final de la Unter den Linden, la Alexander Plazt... Una verdadera maravilla.
Para los que aún no hayan gastado toda su paciencia y dinero recomiendo subir una planta más, al café del Mondadientes. Además de las mismas fantásticas vistas, uno puede saborear un croissant mientras su cafetería gira 360º, dando una vuelta completa cada hora y media.
Lo dicho, un lugar fantástico y sobrecogedor pero con el inconveniente de las colas y el alto precio.