Una vez visitada la Kasbah no se puede uno ir de allí sin pasar por este café. Es un mirador con unas estupendas vistas de Salé (enfrente) y de la desembocadura del río Bou Regreg. Lo mejor, sentarte, pedir un té con menta y ya de paso un surtido de pastelitos típicos , y si es al caer el sol, pues mucho mejor.
Quizás el mejor lugar de la capital marroquí para disfrutar de un típico té de menta acompañado de unas tradicionales pastas y todo por poco más de un euro!!
Supone una visita obligada durante el paseo por la Kasba para disfrutar de las vistas de esta terraza y del estuario del Bou Regreg.
