Es uno de los puntos más septentrionales de Europa y se encuentra rodeado de los famosos fiordos noruegos. Es un acantilado de una gran altura, donde en el puro invierno no sale el sol mientras que en verano no se pone. Este sol es llamado el sol de medianoche. Al menos cuando yo fuí, en invierno, no había muchos turistas así que la sensación de tranquilidad y soledad es máxima, además de que el paisaje es sobrecojedor.
Se puede llegar mediante coches alquilados y también hay muchos ferrys, sobre todo en verano. A unos 10 km se encuentra la ciudad donde en verano hay varios hoteles en activo. Si vais en coche tened en cuenta: Ropa de mucho abrigo (nunca se sabe si el coche te puede dejar tirado en medio de la nada) y depósito siempre lleno. Las gasolineras las cierran sobre las 6 y conforme más al norte son más escasas.
He intentado calificar este sitio como de visita obligada pero los gnomos de la informática, seguramente envidiosos de tal calificación, han manipulado los hilos y lo han dejado en un sitio del montón. Valga esta nota para felicitar a Luis Fernando por las magníficas fotos que ha realizado en este imponente lugar.
Son las cinco de la mañana de dia 29 de septiembre del 2008. Hace dos años que vi realizado el gran sueño como viajero de mi vida. La visita a este lugar la he tenido en la mente desde 1980 que una amiga que fué hasta allí me la contó. Desde entonces no he parado hasta conseguirlo.
Procuro obviar este rincón y no comentar nada de ello con mi esposa, mis hijos o amigos. No es por nada pero cada vez que lo hago las lágrimas se me vienen a los ojos y me encuentro como aturdido. No es de pena, simplemente es la nostalgia.
En estos momentos y después de reflexionar bastante, me he decidido por segunda vez, después de mi página personal, a subirlo a la red y compartirlo con los demás.
En estos momentos estoy llorando y no me avergüenzo de ello, voy a procurar transmitir esta experiencia todo lo mejor que pueda. Os ruego me perdoneis si cometo alguna picia, pero es algo tan profundamente íntimo que no lo puedo evitar.
Habiamos recorrido desde que saliesemos en coche de Madrid más de 5.000 kms. Y llegamos a esta isla el día 23 de agosto del 2006.
Como ya he contado en otros rincones, por a tarde y despues de dejar las cosas en el camping, nos dirigimos a la plataforma donde se encuentra la entrada al recinto del cabo.
Ya era bastante tarde y el frio era intenso, teníamos que llevar ropa de abrigo y hasta gorros. Después de visitar un poco el exterior nos tuvimos que dar la vuelta a causa del mal tiempo y de la penumbra que empezaba haber.
Al dia siguiente, por la tarde y con un tiempo extraordinario abajo en el camping, después de haber visitado otro pequeño pueblo, nos dirigimos nuevamente a la plataforma. Al ir subiendo por la carretera una profunda niebla nos fué envolviendo y entonces pensamos que habíamos perdido gran parte del viaje porque no íbamos a ver nada.
Sin embargo al llegar arriba todo cambió. El sol lucía en el poniente con un explendor inmenso sobre un mar de nubes. El espectáculo era auténticamente maravilloso.
Absortos con la maravillosa cisión, estuvimos andando bastante tiempo por el exterior del recinto para no perder ni un segundo de este embriagador atardecer.
Pero lo mas magnífico vino en el interior, donde se encuentra una escultura del globo terráqueo. En este momento coincidimos con los componentes de la autocaravanas que nos habíamos encontrado previamente en la playa de los Trolls que ya he descrito en un anterior rincón.
Fué entonces el momento que jamás podré olvidar, en estos momentos se me vienen otra vez as lágrimas a los ojos. En un atarcedecer estraordinario, a la distancia tan inmensa de nuestro hogar y en un silencio profundo, estas personas pertenicientes a una coral, se pusieron a cantar en italiano una canción dedicada por lo que pude entender a la Virgen. En este momento no pude contener la emoción como ahora mismo y me puse a llorar. Realmente bello e impresionante.
He leido algunas páginas web acerca del Cabo Norte y generalmente dicen que no merece la pena venir hasta aquí. Sinceramente pienso que hemos sido unos afortunados con la metereología, pero a pear de que no hemos podido ver el sol de medianoche. Sigo diciendo que jamás me arrepentiré de esta ocasión.
Con este relato termino nuestra estancia en los paises escandinavos. Experiencia imnovidable y que espero repetir para el 2009 ó 2010.
Sin lugar a dudas ha sido mi gran sueño dorado.