De los cinco días que pasamos en Lisboa, sin duda la visita a Belém fue la más entretenida. Tiene muy buenas comunicaciones desde la capitaM (tranvía o bus) y se necesita un día completo para verla. Allí podemos encontrar pastelerías típicas (pasteles de Belém), varios museos (Navegación, Electricidad, ...), monumentos espectaculares (Monumento a los Descubridores, Torre de Belém), y la joya del lugar, el Monasterio de los Jerónimos, un placer para la vista. Para descansar hay un parque junto a restaurantes y tiendas de regalos. Es una visita obligada si pasáis unos días en Lisboa.