La última tarde en Beijing tenía...
La última tarde en Beijing tenía ganas de pasear, de evitar los templos, palacios y mezquitas. Cogí el autobús 401 y 402 ( creo) en una de las estaciones de metro hacia el este del Mercado de la seda y las falsificaciones. Es un tramo largo en autobús, unos cuarenta y cinco minutos.
Llegado al sitio, una fábrica alemana que se utiliza como galeria de arte y distrito de arte alternativo callejero me dediqué a callejear. En cada esquina te topas con una obra de arte. Sus avenidas principales y callejuelas estan llenas de galerías de arte, tiendas de recuerdos de diseño, artísticos o artesanales, tiendas de ropa, bares y cafés.
Disfruté mi última tarda en Beijing rodeado de arte,
Comprar, andar y mirar
El último día en Beijing, se puede aprovechar para hacer las últimas compras (el Mercado de la Seda que es muy turístico, y por ello, más caro), u otros más autóctonos como el Mercado de Panjiayuan (en la calle de igual nombre) y mucho más grande.
Un consejo: es imprescindible regatear hasta el 50% del primer precio pedido, pero bajando poco a poco, por ello es reconmendable mucha paciencia y observar la calidad de lo ofrecido.
Por el mismo "barrio" (aunque las distancias andando son muy grandes) está el Art District: conjunto de calles con sorprendentes esculturas, que sirven de contrapunto al arte chino tradicional.