Nunca me había sentido tan relajado, tan libre y en conexión con lo que me rodeaba. Camboya es un país virgen y lleno de vida. Sus gentes son amables y alegres. Angkor es una tierra detenida en el tiempo. Es aventura en estado puro. Una ciudad espiritual que te atrapa y te hace desconectar de la realidad que antes conocías. Desde que regresé valoro más las cosas sencillas y cada vez necesito menos cosas. Merece la pena el viaje y el esfuerzo que el día a día el los templos te exige.
Hay que perderse. Detenerse en los rincones, hablar con la gente. Sentarse al atardecer en Angkor Vat y mirar como juegan los niños y se tiran desde la gran pasarela de entrada al agua del foso central. Como estudian los futuros monjes. Conversar con ellos y mirar. Hay que mirar mucho.
Cada templo es diferente y tiene su propia magia.
Es duro. Hace mucho calor y la humedad es infernal. Pero es un lugar que se te grabará a fuego en el corazón.
¿Qué os puedo contar de los templos de Angkor que no esté escrito ya? Ya sabemos su historia y como durante años estuvieron ocultos en la selva hasta que un grupo de exploradores franceses los redescubrieron en tiempos de Indochina, cientos de años después de que fueran abandonados por sus pobladores originales.
Pues tras mi visita sólo me queda añadir que son aún más impresionantes de lo que nunca imaginé, aunque lo mejor de todo no son los propios templos sino sus gentes, con su amabilidad y sonrisas permanentes.
En el siglo XIX un viajero descubrió unos templos que llevaban 700 años escondidos en Camboya. La vegetación la había cubierto de enormes árboles centenarios, cuyas raíces son capaces de traspasar paredes. Ahora podemos caminar o andar en bici por este territorio, sintiéndonos exploradores, encontrando templos de diferentes tamaños que evocan a distintas dediades. Estaremos descubriéndo auqello que fue el Imperio Khmer que en el año 1225 fue saqueado por los siameses y abandonado al lecho de la selva que la rodeaba, donde se perdió durante siglos.
Angkor es impresionante y extraordinariamente grande, así que para poder verlo hacen falta al menos tres días, aunque lo que suelen aconsejar son cuatro o cinco.
Hay cuatro formas de poder moverse Angkor, o bien alquilamos una excursión turística para que nos lleven con más gente en autobús de un lugar a otro, o bien alquilamos un motorista para que nos lleve, aunque el problema es que tenemos que ir solos con el motorista, o bien alquilamos un tuc-tuc, que es la forma más tradicional, o por último, alquilamos una bicicleta.
Nosotros el primer día alquilamos un tuc-tuc para hacernos una idea de las dimensiones de Angkor, pero a partir del segundo día lo que hicimos fue movernos en bicicleta por varios motivos, el primero: Porque nos encanta el deporte, el segundo: Porque esta forma te permite tener muchísima más libertad, ya que no dependes de nadie y, tercero: Porque así puedes ver también la ciudad de Siem Reap y puedes ir también a los roulos, que se encuentran bastante alejados del resto de las ruinas jemeres.
Hay numerosos lugares en los que se pueden alquilar las bicicletas en Siem Reap, nosotros las cogimos en un establecimiento situado justo enfrente del mercado central. También hay varios tipos de bicis, están las más básicas y hay bicis buenas. Os recomiendo que cojáis bicicletas buenas porque si vais a recorrer Angkor en bici haréis unos 50-60 kilómetros de media diaria, mucho recorrido para hacerlo en una bici mala.
El precio de las bicicletas buenas es de 7 dólares al día, así que ale bastante rentable.
Como decía, la media diaria de kilómetros que se hacen es de unos 50-60, dependiendo de lo que queramos ver. Aunque suene mucho, al final se realiza bastante bien porque es todo llano, apenas hay subidas, así que no cuesta mucho pedalear.
Ir en bici por Siem Reap tampoco supone problemas porque la gente está habituada a ir en bici y por lo tanto se respeta mucho los ciclistas.
Angkor se localiza cerca de la actual ciudad de Siem Riep, provincia de Siem Riep, en el reino de Camboya, es una antigua ciudad que fue de gran importancia para el imperio Jemer durante los siglos IX y XV y se es considerada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
El nombre de este lugar tiene varios orígenes, por un lado está la palabra Angkor que proviene del sánscrito y significa ciudad y las palabras thom y wat que provienen del actual idioma temer y significan grande y pagoda, respectivamente. Entonces Angkor TOM se puede entender como la gran ciudad y Angkor Wat como la ciudad del templo.
Uno de los puntos más interesantes de este lugar es el templo de Angkor Wat, el cual fue dedicado al dios hindú Vishnu y se encuentra en buena condiciones debido a que desde hace siglos ha sido mantenido por los monjes budistas.
La organización de este lugar tiene como inspiración el origen simbólico del Monte Meru, el cual es considerado el hogar de los dioses y el centro del universo hindú. El área se compone de varios sitios arqueológicos de gran importancia, entre los que se encuentran: del Angkor Thom, el Bayón y la Terraza de los Elefantes y del Angkor Wat, del Baksei Chamkrong, el Banteay Kdei, el Banteay Samre, el Baphuon, el Chau Say Tevona, el Krol Ko y una decena de sitios más, por lo que la visita a este monumental lugar es larga pero muy provechosa.
Es totalmente espectacular, 300 kilómetros cuadrados de ruinas descubiertas apenas hace 150 años. Toda la zona estaba invadida por la selva de ahí que algunos árboles estén completamente integrados en las rocas.
Es famoso por su aparición en la película Tomb Raider.
Desde luego está a la altura de monumentos históricos emblemáticos como la Roma antigua o la Chichen Itza.
A tan solo 45 minutos en avión (de helices) desde Bangkok es una visita que no podéis dejar de hacer si vais a Tailandia o Vietnam.
Además hay que aprovechar ahora ya que no es un destino masivo y conserva toda su belleza original. Se puede visitar sin grandes agobios aunque eso sí, mínimo son tres días para verlo bien.