Casas en ruina, abrigadas por las sombras de sus feas pintadas.
El frió que no te deja salir, que te incita a hibernar.
Visible humedad que se agarra a los huesos de los más desprotegidos.
Viejas farolas que no alumbran ni a Dios en las noches de invierno, que no calienta sus frías calles.
En un laberinto de calles sin fin, iguales, estrechas y blancas como la nieve que le observa desde la altura.
Una ciudad fría, pero no muerta... Allí mis latidos son más fuertes, alli me siento más viva que nunca. Se puede desconectar, pero no de esa ciudad.
La ciudad maravilla... Mi desconexión perfecta.
(Fdo: Una Cordobesa)