Christiania era antiguamanete una especie de ciudad independiente en medio de Copenhague. Tenían su propio sistema de correo, cada uno trabajaba y hacía lo que sabía y se llevaba el trueque. Todo era de todos y vivían como en una comunia hippie muy civilizada. Incluso tenían un polideportivo y los niños iban a la escuela. Sin embargo, la libre vida que llevaban no duró mucho, ya que se fue haciendo famoso y emzóa llegar más y más gente, no sólo personas que se querían quedar, sino miles de turistas. Las drogas empezaron a aparecer y se ocnvirtió en un m¡gran mercado de sustancias ilegales. Pero hace unos 4 años fue desmantelado por la POlicía y ahora es un reclamo turístico más. Eso sí, no es uno más. Todo es distinto. Las paredes están decoradas con graffitis y los pocos habitantes que aún aguantan ahí son reflejo claro del paso de los años, como los edificios que án se mantienen en pie. Algunos pocos tartan de vender droga a espaldas de la policía, que pasa muchas veces al día por ahí. Otros buscan ganar dinero con un par de bares que hay en la zona y unos pocos con unos puestecitos en los que venden pulseras, camisetas, banderas y numerosos recuerdos con el lema y el símbolo de Christiania. "Bevar Christiania" y tres círculos.
Si se visita con detenimiento e puede ver lo poco cuidadas que estaban las cosas por allí consecuencia de una vida separada del resto de la ciudad, con sus propias normas y reglas de convivencia.
Digno de visitar, pero con cuidado. No son muy amigos de las fotografías.