Hay un tren con más de un siglo de antigüedad que llega hasta Sóller, pero nosotras vamos en coche. Dicen que el trayecto por las vÃas férreas es impresionante, una alegrÃa para los que disfruten de un paseo por la naturaleza. El pueblo es todo un lujo arquitectónico... suben y bajan calles hasta que llegamos a la plaza mayor.
Allà nos sentamos a tomar un chocolate con ensaimada y nos adentramos en la vida tranquila de un pueblo en el que parece que el turismo no ha hecho mella. Hay niños que juegan con la pelota y corretean como en cualquier otro pueblo, solo que aquÃ, aunque sea agosto, corre una brisa que invita al paseo.
Continuamos pues, en nuestra ruta turÃstica hasta el puerto. Aquà ya no es tan imperceptible la huella turÃstica. En el camino decidimos qué casa nos compraremos algún dÃa, dónde viviremos cuando vivamos en Sóller. Hay para todos los gustos y todos los bolsillos. Yo lo tengo claro, viviré mirando al mar.
Soller es un pueblecito precioso, y lo mejor es ir desde Palma a Soller y viceversa en el tren antiguo de madera. De camino pasas por unos paisajes increibles y cuando casi llegas al pueblo, las vistas son maravillosas! El tranvia de Soller tampoco tiene desperdicio!