Recorrer Lisboa significa apaciguar el espÃritu y adaptarse a la cadéncia taciturna de los lisboetas. Un recorrido por el corazón de la capital lusitana es generosamente enriquecedor, no sólo por el placer visual, sino por el sólo hecho de caminar y perderse por sus aceras empedradas.
En pleno corazón capitalino portugués, se encuenta el bonito Parque Eduardo VII, una larguÃsima esplanada que sin duda es el espacio verde de mayor embergadura de Lisboa.
Su nombramiento se originó a propósito de la visita del monarca inglés Eduardo VII, quien visitó la ciudad en el año de 1903 para estrechar lazos anglo-portugueses.
Además de los mosaicos que adornan sus caminerÃas laterales, las llamadas estufas son los espacios de mayor atractivo, por la presencia de plantas exóticas y tropicales, asà como de plameras y cactus.
Estos espacios son aprovechados igualmente para desarrollar actividades culturales como conciertos, ferias editoriales y exposiciones, todo esto acompañado del Pabellón de los Deportes, construido en 1932 en homenaje al atleta portugués Carlos Lopez.
Un verdadero lujo sentirse en pleno centro de la capital de un paÃs y estar rodeado de vegetación proveniente de los cinco continentes. Toda una excelente continuación de la elegante Avenida da Liberdade, un tesoro en forma de pendiente.