A falta de las Twin Towers, el ESB es la mejor opción para ver NYC desde las alturas, eso sin contar que también es una parada obligada para cualquier turista de la Gran Manzana. Hay que ir con tiempo porque las colas son enormes, pero bien vale la pena, su estilo es art decó y fue diseñado por el estudio de arquitectos Shreve, Lamb y Hermon.
Después de las vistas lo mejor es la tienda en la que se puede encontrar todo tipo de souvenir para todos los bolsillos.
Estamos ante el edificio más alto de toda la ciudad de Nueva York desde que desaparecieran las torres gemelas. En total, tiene 400 metros de altura repartidos en unas 100 plantas, lo que hacen que se vea desde prácticamente toda la ciudad, dandole esa imagen de grandeza y fuerza. Tiene más de 1860 escalones desde la planta 0 a la 102, y por ellos es por donde se hace una de las maratones de la ciudad que consiste en subir corriendo hasta la cima. Además, es muy famoso por haber sido escalado por King Kong en el cine.
Es uno de los lugares más visitados por los turistas que, a diario, hacen colas interminables para poder acceder al observatoiro de la planta superior, desde donde se obtiene una vista totalmente increíble e inolvidable de toda la ciudad.
Subir sólo al mirador cuesta unos 19 dólares (10/11 euros aprox), pero hay otras visitas, con películas, un mapa y demás que cuestan 30 dólares. Estas últimas no merecen la pena.
Para subir hay varias opciones. De día, cuando si hace buen tiempo la vista es inmejorable y se puede ver muy lejos, pero hay colas inacabables, en serio; o bien de noche, cuando las luces y los coches ofrecen una vista única y apenas hay 15 personas esperando. Quizás una de las mejores opciones sea de noche, ya que no hay gente en la cola y la vista es muy recomendable, con los coches que parecen sangre pasando por las venitas que forman las calles las calles, mientras que la luz ilumina todos los edificios y la ciudad, marcando su relieve perfectamente.
Para llegar a la cima hay que subir en varios ascensores distintos tramos y, entre medias, te hacen una foto con un croma en la que luego saldrá de fondo el sky line neoyorquino con el Empire State de fondo. La venden a la salida por 20 dólares y la verdad es que queda bastante bien.
En lo que es el mirador, uno sólo puede mirar, fotografiar e impresionarse, ya que pocas posibilidades más quedan. También están los típicos prismáticos que por 50 centavos te dan otra vista más cercana de las cosas. Desde allí las distancias parecen ridículas y es como si tuvieras el mundo a tus pies. Justo en la parte más alta está la tienda de souvenirs, algo obvio, donde comprar absolutamente de todo. Destacan las maquetas de edificios con King Kong, aquel gorililla que se atrevió a treparlo en el cine.
Yo recomiendo, para evitar esperas, de día subir al Rockefeller Center y de noche al Empire State.
Es una visita ya no obligada, más bien es imprescindible para poder decir que se ha estado en Nueva York con todas las palabras.
Hay que subir de día y de noche. La vista es espectacular, especialmente en los días despejados. Tener Manhattan a tus pies es una experiencia única. Se lo recomiendo a todo el mundo.
El Empire State es un edificio mítico que, como bien dice Fernandoo, es el más alto de NY. En cuanto a las vistas que ofrece, son espectaculares, pero lo cierto es que si has subido al Top of the Rocks del Rockefeller Center no termina de merecer la pena: suele haber mucha cola y luego las vistas no son limpias, ya que tienen una valla de seguridad que impide la visión total.