La Plaza de la República es una de las más grandes y abiertas de todo BerlÃn. Contemplar el Reichstag desde el final de la inmensa esplanada de césped es espectacular. Sobre todo si se tiene en cuenta la historia de esta plaza. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, debido a la escasez de alimentos, el gobierno alemán permitió a la población plantar aquà patatas y hortalizas.
Con el levantamiento del Muro, esta Plaza era el arma polÃtica perfecta para los dirigentes de la Alemania Occidental. Era el escenario propicio para la celebración de conciertos y festivales de rock multitudinarios para la desesperación de las autoridades de Alemania del Este, que veÃan cómo sus jóvenes se agolpaban alrededor del Muro para escuchar...
Una plaza amplia y luminosa, pero con un pasado estremecedor.