Este pequeño edificio alberga la sede alemana de la famosa fundación repartida por todo el mundo (entre sus sedes destacan la de Bilbao o a la de Nueva York). El museo alemán carece de una colección permanente propia, y sólo acoge exposiciones temporales.
A mà personalmente me parece que la entrada a este pequeño museo es excesiva (más de 5 euros) para la pequeña colección que alberga. Me decepcionó mucho, la tienda y el ropero es casi más grande que el espacio dedicado a las exposiciones. Y además, éstas no revierten un especial interés. Se componen principalmente de trabajos de videoarte bastante corrientes. Creo que este museo es principalmelte un negocio que se nutre de las entradas de los incautos turistas y de aquellos que compran algún producto en su carÃsima tienda. No os lo recomiendo.