Es un pueblo de esos que enamoran, de esos a los que sabes que algún día volverás. NO sé, quizás el carácter acogedor de las gente, el ambiente en los bares del pueblo, la mezcla de mucha gente de fuera que viene a admirar el paisaje del entorno. No sé qué tiene, pero es un pueblo encantador.
Está situado en pleno Valle de Salazar, y cumple el estereotipo de típico pueblo del Pirineo Navarro. Las casas son preciosas, muchas puertas están decoradas con escudos tallados en la piedra, las callejas son muy estrechas para protegerse del frío invierno.
Está estratégicamente muy bien situado ya que constituye uno de las principales puntos de acceso a la Selva de Irati, y permite también pasar a Francia a través del majestuoso puerto de montaña de Larrau.
Hay muchísima oferta de casas rurales en la zona; seguro que el trato será exquisito en todas ellas. Así mismo, en época de verano el ayuntamiento organiza unas visitas guiadas para conocer la historia del pueblo. Muy recomendable y didáctica.