En Malasia, se conduce a la izquierda, y lo habÃa olvidado cuando pasé la frontera. En estado de choque, miro una moto frenar para evitarme, y el coche que andaba atrás de ella demasiado cerca choca la moto, proyectando para atrás a la madre y a su bebe sobre el coche, y al padre de un lado (todos andaban en la moto). Menos mal, nadie está herido, pero la moto está muy dañada. Esperamos la policÃa, tratamos de tranquilizarnos pensando que en otros paÃses, el peatón siempre tiene la razón, pero yo me imagino terminando mi vida en una cárcel de Malasia, o trabajando para pagar daños y perjuicios a toda esta gente. El poli llega. Nadie nos pregunta que pasó, ni nos mira, y después de unos minutos más largos, se va en su moto, y un chico nos dice que nosotros también, nos podemos ir. Nos sorprende, pero no vamos a buscar los problemas.
El lado positivo, la gente aquà es muy agradable, nos encanta. Siempre con una sonrisa, te ayudan cuando estás perdido, y a la diferencia de los tailandeses que te ayudan para venderte algo, y si no no hablan inglés, los malays hablan muy bien inglés. Somos los únicos turistas por ahà y aprovechamos. Pasamos el dÃa hablando con la gente de Kangar, esperando un bus de noche para Kuala Lumpur, el próximo destino.