Dejamos Kulpina K, el pueblito eco turístico del salar de Uyuní, para volver tranquilamente hacia Uyuní pasando por otros pueblitos. En el último donde almorzamos, los niños están un poco más acostumbrados a los “gringos” y a sus dólares. Les enseñamos unos juegos para hacer una toma de contacto con otra cosa que regalos, y les encantan! Luego les iniciamos a la foto con el resto del grupo. Cuando antes se negaban a que les tomáramos fotos sin darles dinero, ahora que les enseñamos las que tomamos, reconocen a sus amiguitos de los pueblos vecinos. “ah sí a este lo conozco yo!” dicen. “entonces quieres que enseñemos tu foto a los demás también?”. Terminan sacándose fotos ellos mismos con nuestras cámaras digitales, felices de verse, ya que apenas tienen espejos en el pueblo!
Sencillos y curiosos, se olvidan del reflejo “dulce-boli-dinero” y pasamos un buen momento. La mayoría hablan mal el español, ya que no lo hablan en casa. Los padres demasiado pobres no los pueden mandar a la escuela, en el pueblo de al lado, ya que tendrían que pagar para un cuarto y comida en una familia, sin estar 100% seguro de que la familia mandaría realmente al niño a la escuela. A veces simplemente utilizan a los pobres niños para faenas domésticas y trabajo en el campo.