Una de las construcciones más espectaculares del mundo, situada en la parte Europea de Estambul.
La magnifica iglesia de Santa Sofía se encuentra enfrentada a la Mezquita Azul, que se levanta al otro lado de unos magníficos jardines como réplica de su homónima mayor.
Es una pena que esta magnifica construcción no se encuentre en el estado de conservación que se merece, debido al escaso mantenimiento por parte del pueblo turco. Pero a pesar de su evidente deterioro, no deja de impresionarnos a todos al llegar a su interiro y poder admirar su enorme bóveda que se mantiene casi por arte de magia sin ningún pilar que la sostenga.
Toda una maravilla de la construcción para la época en la que fué construida (año 537 d.c.) cuando no existían los medios arquitectónicos actuales.
Dice la leyenda que, hace 1500 años, cuando el emperador Justiniano entró por primera vez en su creación exclamó: \\\"Alabado sea Dios por haberme considerado digno de tal obra. ¡Oh Salomón, te he superado!\\\". Sea o no cierto, cuando hoy en día entras en Santa Sofía entiende el porqué de esta leyenda. No creo que haya muchas creaciones humanas que provoquen tanta conmoción como Santa Sofía. Su belleza es tal que ni las obras ni los andamios de su interior la empañan lo más mínimo. Durante mil años fue considerada la iglesia más hermosa y la más grande de la cristiandad, hasta que fue convertida en mezquita en el siglo XV. Hoy en día es museo y no se adscribe a ningún credo religioso o quizás a todos a la vez. Si hay un lugar que sea compendio de las religiones y las culturas de Europa y Oriente Próximo es Santa Sofía. Musulmanes y cristianos han dejado sus oraciones adheridas en estos muros llenos de mosaicos dorados y de medallones con el nombre de Alá. Nada desentona en este lugar mágico que para mí es el mejor monumento a la religiosidad del hombre.
La entrada es algo cara pero es un lugar imprescindible en Estambul, es mejor acudir temprano, antes de las once, para evitar las aglomeraciones y poder disfrutar del silencio mientras nos quedamos boquiabiertos (yo estuve así como unas tres horas). Todo lo que se diga es poco.