En 1453 ehmet el Conquistador convirtió en mezquita a Santa SofÃa, la hasta ese momento iglesia más importante de la cristiandad. Para ello tuvo que realizar unas pequeñas "reformas", tales como disponerr un lugar dentro del edificio como "mihrab" (lugar orientado a la Meca hacia el que todos los creyentes dirigen sus rezos) o construir una fuente de abluciones para los baños de antes del rezo. La fuente que se conserva actualemente en los jardines de Santa SofÃa data del siglo XVIII pero tanto antes como ahora los musulmanes han de seguir el mismo rito: como muestra de la pureza y la sinceridad con la que quieren presentarse a Alá estos se lavan el rostro, los brazos, la cabeza, los oÃdos y los pies siempre en este orden y de manera continuada.
La tradición de lavarse es común en los tres religiones monoteÃstas: también judÃos y crisitianos presentan ritos de ablución aunque éstos con el tiempo se han ido perdiendo.