Un gran día y una gran ciudad.
Merece la pena ir.
Este es mi rincon favorito de la Habana, el malecón, con las olas chocando todo el rato sobre las rocas y salpicando a todo el que pasaba cerca.
Muy divertido y unas grandes vistas.
Otra vez el malecón de la Habana. Esta vez mirando en sentido contrario.
Aqui se pueden apreciar mejor cómo chocan las olas a lo largo de todo el malecón y le precioso atardever que desde alli se podía ver.
Una pena que la foto no salga del todo bien.
Mi boda fue de ensueño.
Nos costo: Trajes alquiler y fiesta, 200€.
Cuba una maravilla. Que pena que vivan con tan poco, te lo dan todo.
Es un lugar de ensueños.Rodeada por el casco històrico de la antigua habanna,,es una franja,exquisitamente original.El caribe esplendorosamente expone su belleza, frente tienes.El gran castillo de la real fortaleza.Donde del lado derecho..Realizan una exposiciòn de teatro con muchos artistas.Representando la inva`siòn de los piratas-
el museo es otra novedad.Y los edifucios y lugares de època.Consevados impecablemente con los mìnimos detalles dan un toque de evocaciòn a tiempos hidos.
Conocì una barberìa.Donde aùn las sillas y los elementos son exactamente mantenidos hast hoy.
En sì el malecòn es precioso.Invita a pasear a enamorar,a reflexionar.A inspirar
un lugar delicado y bonito
Yo vivi un año en la liza en la escuela de lideres lazaro peña realizandp un intercambio con lideres de municipios de 5 paises latinos.
El Malecón de la Habana es un rincón de más de ocho kilómetros que bordea la costa del norte de esta ciudad cubana.
Permite un paseo, al lado del océano, desde la Habana Vieja hasta la desembocadura del río Almendrales.
Es visita imprescindible de turistas, pero también de las habaneras y habaneros, configurando así un flujo constante de personas, eso sí, al más puro ritmo paulatino cubano. Recorrer a pie el trecho que comprende el malecón te ofrece una particular vista de esa parte de la isla. Al otro lado de la avenida de seis carriles, por la que discurren los más diversos medios de transporte (desde taxi-bicicletas hasta coches soviéticos, coco-taxis y carros de caballos) se encuentran majestuosos edificios de la época prerrevolucionaria con el estilo decadente que impregna toda la isla, y, en especial la Habana. El Malecón, por otro lado, se cierra al mar con un muro que bloquea el oleaje, aunque en pocas ocasiones no puede contenerlo, y las olas rompen y desbordan tal muro mojando eventualmente a personas transeúntes despistadas (generalmente nos mojamos las y los turistas).
Además, el recorrido permite ver las arterias principales de la ciudad, que desembocan en la avenida del Malecón, tales como el Castillo de la Real Fuerza de la Habana, el Hotel Nacional o la peculiar sede de la oficina de intereses estadounidenses, rodeada de carteles de denuncia.
El Malecón comenzó a construirse en el siglo XX, y continuó a lo largo de 50 años.
Es el paseo marítimo de La Habana, que te lleva desde el distrito del Vedado hasta La Habana vieja, en concreto al Castillo del Morro. El Malecón está rodeado de casas que en su día pertenecieron a la clase alta habanense. Muchas de las casas, corroídas por el aire marino y la falta de atención, se encuentran casi en ruinas. Algunas, sin embargo, están siendo restauradas y permiten al visitante contemplar la grandeza que un día vistió a esta ciudad marítima. El Malecón se trazó a principios de siglo por orden del gobernador estadounidense Leonard Woods. Su trazado se extiende a lo largo de 7 KM y es un punto de encuentro para muchos habaneros, sobre todo, de parejas y niños que acuden a nadar a las piscinas cuadradas excavadas en las rocas. Al fondo del Malecón se encuentra el Castillo de Morro y la Fortaleza de la Cabaña, complejos que antaño tuvieron un uso militar. El castillo se erigió a finales del siglo SXVI para proteger la entrada del puerto. Se recomienda subir al faro, desde donde se aprecia una inigualable panorámica de la ciudad.
En mi caso disfruté mucho de El malecón porque mi hotel estaba situado allí. Cualquier visitante tiene que ir allí a pasear a lo largo de las rocas por lo menos una vez. Si hace sol la visita se hace todavía más obligatoria porque el paseo es un centro de encuentro de cubanos y se anima mucho. Las casas coloniales que hay construidas al otro lado de la calle son impresionantes, y en muchos casos se puede entrar en el interior para ver desde dentro sus impresionantes estructuras. La fortaleza de El Morro proporciona unas vistas de la ciudad impresionantes. Tan sólo una parte de ella no se puede visitar porque a dia de hoy se sigue usando como recinto militar.