Si hay un lugar mágico y evocador en Estambul ése es el Puente Gálata. Y si hay algo único son sus pescadores. DÃa y noche, incansables, siempre con su sonrisa y su cubo de peces frescos bajo sus pies, parece que los pescadores no duermen. Una fila de ellos serpentea el puente, apartan un poco sus anzuelos cuando los barcos pasan por el Cuerno de Oro. Se hace de noche y empienzan a encender sus hogeras. Es el momento de tomar tomates, espárragos, verduras a la plancha con esos peces. Los mejores serán para venderlos en los puestos de comida al aire libre cercanos a las estaciones de los ferrys.
Si hay magia en el mundo, está en Estambul. Si hay una metáfora de lo que significa para mà esta ciudad, serÃa sus orgullosos pescadores de Gálata a media noche.