Un poco alejado, el mercado de las flores está lleno de tailandeses comprando. No parece el tÃpico mercadillo hecho para el turista, sino más bien para sus compras diarias. De hecho, lo que menos hay son flores. Frutas, comida... Cosas de necesidad básica y olores fuertes, muy fuertes. Uno se siente algo raro por ahà dentro paseando solo, pero a la hora de la verdad la sensación de seguridad es máxima.