En el barrio de Belem y muy cerca del convento de los Jerónimos y de la Torre de Belem, simbolo de la ciudad de Lisboa, se encuentra la famosÃsima Pasteleria de Belem.
La especialidad que hacen son los pasteles de Belem, que son unas tortitas de crema, de unos 10 centÃmetros de diámetro, elaboradas según una receta secreta que no ha sido desvelada en casi doscientos años y que, supuestamente, sólo tres personas conocen en el planeta. Tanto la pasta de hojaldre del pastel como la crema (hecho con yema de huevo, leche y azúcar)que lleva dentro se elaboran a puerta cerrada, en la llamada "oficina del secreto" (oficina do segredo), en un proceso que dura dos dÃas.
Se cree que fueron creadas con anterioridad al siglo XVIII por las monjas del convento de los Jerónimos (al lado de la pastelerÃa). Como consecuencia de la revolución liberal portuguesa el convento cerró y el panadero del convento, en paro, vendió la receta al empresario portugués de origen brasileño, Domingos Rafael Alves.
Este, posteriormente amplió su negocio montando la famosa pastelerÃa que aún es regentada por descendientes de Alves.
Tanto la receta original como el nombre de pastéis de Belém están registrados. La Casa Pastéis de Belém elabora diariamente unas 10.000 tortitas.
Se pueden comer tanto caliente como frÃo, pero están infinitamente mejor calentitas recién sacadas del horno. Vienen acompañadas de azúcar y canela en polvo espolvoreados.
Es recomendable comerlo en el mismo dÃa o el dÃa después ya que se pueden poner malos.