¡Increíble! esta es la mejor palabra que define el museo que más me gustó con diferencia de Colonia. Se trata de un museo dedicado única y exclusivamente al chocolate, sí, sí, como lo escucháis, el museo es un homenaje a ese manjar que vuelve a todo el mundo loco.
El museo del chocolate se encuentra situado en el centro de Colonia, cerquita de la catedrla, así que se puede ir andando perfectamente. Está situado además a la orilla del río, así que posee también unas vistas magníficas del mismo.
Nada más entrar lo que llama la atención es el maravilloso olor que hay por todos los rincones. El museo se divide en varias partes. Nada más llegar lo primero que nos encontramos es una sala en la que se explica la historia del chocolate. Cuándo fue descubierto este manjar y los cambios que ha ido sufriendo el proceso del chocolate con el tiempo. Después pasas a una sala que posee una luminosidad y una temperatura especial, ya que aquí se cultivan las plantas del caco y para que puedan sobre vivir necesitan unas condiciones idéneas. Es un lugar precioso porque está todo repleto de árboles. Además, te ofrecen una muestra de cacao para que sepas exactamente cómo es el fruto del que sale el chocolate.
A continuación se puede contemplar todo el proceso de la fabricación del chocolate. La verdad es curiosísimo y aquí sí que es imposible que no se te haga la boca agua, porque huele que alimenta. Antes de pasar a la siguiente sala te ofrecen una gran variedad de chocolates para degustar, así que como os podéis imaginar esta es la mejor parte del museo.
Por último, en otra sala se pueden contemplar diferentes obras de artes que se han creado con chocolate y ya por fin se llega a una tienda en la que se pueden comprar todos los productos que os podais imaginar relacionados con el chocolate.
Se trata de un museo muy bien estructurado y muy ameno. A mi me encantó y os recomiendo visitarlo porque además de aprender, se disfruta muchísimo.