La mayoría de los viajeros que se acercan a la ciudad de Pamukkale lo hacen por sus piscinas de Travertino. Aunque el acceso a ellas y el baño están prohibidos, merece la pensa acercarse a ellas y deambular a traves de las formaciones calizas para admirar el azul turquesa de sus aguas, y la blancura de la piedra. Llama mucho la atención el contraste entre el paisaje tosco y muy terrestre y estas piscinas que parecen hechas de la nieve más blanca. Un sitio muy especial que ya los antiguos romanos conocían y utilizaban como balneario veraniego, ya quesus aguas ricas en calcio son muy buenas para músculos y tendones.